jueves, 10 de febrero de 2011

Quien Entiende

Revisamos algunas cosas de las que no se habla en educación:

1.- Las Municipalidades Administran los Colegios... ¿Quién administra las municipalidades?
2.- Los profesionales de la educación... dónde están?... mmm ha sí, ocupados protegiéndose para pasar piola, ocupados protegiéndose para que no los odien... así.. y por supuestos sin trabajo porque, aquí la pregunta es ¿qué concurso publico no esta arreglado? y también esta el grupo.. el imponderable grupo formado por los que simplemente no saben, no quieren, no les importa....

domingo, 25 de julio de 2010

Mientras existan niños y niñas


Estimadas, el mundo se mueve, pero mientras existan niños y niñas existirá la responsabilidad de la enseñanza.

Para generar cambios hay que aprender a pensar fuera de la caja.

Para pensar fuera de la caja lo primero es reconocer cuál es la caja en la que nos hemos encerrado.

Un abrazo

viernes, 17 de agosto de 2007

Por qué los Normalistas.

Quien haya sido formada o formado por una profesora o profesor normalista, en la responsabilidad de los horarios, el nunca estar justo sino antes de la hora, en la preocupación por sí mismo y por sí misma; de la ropa, de los zapatos, de la limpieza del sitio donde se estudia, donde se duerme, donde se trabaja; sabe muy bien de lo que hablo
“Los éxitos nunca se acompañaban por complacencia, los fracasos por enojo, o los desafíos por timidez”. El amor a los libros, tardes enteras mirando primero los dibujos después lo que hablan los dibujos, para terminar leyendo hasta aprenderse de memoria algunos párrafos.
Los cuadernos ordenados, con sus títulos subrayados, ¡ Un buen estudiante tiene sus cuadernos limpios y ordenados!, aún resuena la sentencia. Tejer, bordar, pintar para presentar la exposición de final de año. Tocar instrumentos, cantar, recitar, bailar, danzar en el proscenio.
Las tablas de multiplicar, la bolsa de los porotos cuando se tuvo que aprender a contar,
La poesía, el verso que atraviesa la vida entre sus alas que te envuelven te llevan lejos por castillos y te dejan caer en el ruido de las olas. Las copias, la caligrafía. Los trabajos de investigación amarrados con una cinta de regalo. La preparación del desfile del veintiuno de mayo, del 18 de septiembre. El día del árbol, la batalla de la Concepción, el 20 de agosto, los presidentes de Chile.
La ocupación antes del ocio, el trabajo antes del recreo, la tarea antes de la distracción, el respeto a la sabiduría.
Disciplina mental, el auto-cuidado, la responsabilidad de los deberes, la observación y el asombro ante lo nuevo, ante una hoja seca o ante el aromo que florece más temprano que la primavera.
Quién se atrevería a decir que no nos hace falta disciplina para nuestros gastos, para criar a nuestros hijos, para respetar a nuestros compañeros de trabajo. Para ser consecuentes con nuestros sueños e intenciones

Trabajar sin esperar recompensa.

lunes, 23 de julio de 2007

Que levanten la mano a quienes les importa.

Ha llegado la hora de hablar desde la sala, donde aprende a hablar, a leer y escribir el Pedro Palominos, la Teresa Rodríguez, el Pato y la Anita. De la simplicidad de la poesía, del milagro de aprendizaje diario, del sonido de la campana. Aquí donde se gesta todo resultado, aquí donde surge cualquier cambio en la práctica educativa.

La respuesta a las grandes urgencias de la educación están en los que enseñan y en los aprenden. Todo lo demás es el agua, el sol, la tierra que les permiten crecer. La construcción de una mejor calidad de educación, parte desde la identidad de la escuela, de sus costumbres y tradiciones, de la fuerza y coraje de su líder, de la apropiación de sus profesores y profesoras del proyecto en común, del tesón, motivación y entusiasmo de sus alumnos. Los diseños de mejoramientos sirven de referencia, un mapa que guía donde se quiere llegar.


Ahí se gesta el cambio educativo, en la rigurosidad del invierno de las escuelas del Sur, en las distancias de las Norte, y en la agitación de las del Centro, con su realidad local
La escuela como centro del barrio, donde convergen las distintas visiones y experiencias, con necesidades cambiantes y respuestas distintas a las que a simple vista se cree.

Ser mejores en Chile requiere que nos entendamos, sin tratar de que el otro aprenda “ como yo creo que se hacen bien las cosas”. Instalando conversaciones democráticas de mejora, creyendo en el otro u otra. Puesto que, no todos podemos enseñarle a leer a cuarenta y cinco niños en Curanilahue. No todos podemos enseñar a leer en Caspana, no todos podemos.

Aprender desde el mapa conversacional de la escuela a la que pretendemos apoyar, escuchando sus motivaciones, sus desaciertos, sus éxitos, la historia contenida en la memoria colectiva de sus miembros es el primer paso, insustituible.

Los profesores y profesoras tienen mucho que decir en estos días, sin embargo el prejuicio y juicios de valor respecto de lo que piensan o dicen los han establecido en los sin voz. Poco o nada se escucha en el debate al profesor o profesora que hace clase, la sensación es que todo lo deciden otros por él o ella . ¿ Es posible esto?, ¿ Se irá por buen camino?. La discusión debe hacerse hasta cuando sea suficiente.

La sociedad demanda mejor educación y centra su culpa en los profesores, sin embargo; los docentes no son los que han tomado la decisiones de las grandes reformas que se han establecido desde los tiempos de la dictadura. No sin un dejo de pena, es necesario admitir que alrededor de treinta y tantos años las decisiones del rumbo que toma este país, en materia educativa; no ha pasado necesariamente por quienes educan.





miércoles, 18 de julio de 2007

Las viejas verdades pedagógicas son como las del evangelio: todos las conocemos, pero deben ser agitadas de cuando en cuando, para que exalten los ánimos como el flamear de las banderas y para renovar su generoso hervor en nosotros. Verdades conocidas pero desgastadas, son verdades muertas, fardo inerte. Los maestros hemos de ser en los pueblos los renovadores del fervor, respecto de ellas ... Somos los que hacemos su guardia a través de los tiempos

(Id.:146-147).
Gabriela Mistral